La Enjuagadura

Todos sabemos que la crianza de cerdos es la alcancía de los pobres del campo y de los suburbios urbanos. Es poco el alimento que compran en los almacenes o veterinarias de la ciudad para levantar su crianza porcina.
Usualmente los dueños de esos animales se dedican a recoger los desechos alimenticios de las casas vecinas. Tanto es así que hasta le dejan un cubo o termo, como envase para que no le boten el concón mojado, los trozos de carne, las verduras, y las sobras de todos los platos.
Al llevarle el envase a la casa del vecino, se indica que ya hay una exclusividad de la enjuagadura.
En ocasiones, los restaurantes racionan los desperdicios entre dos o tres ¨usuarios¨, para que cuando ¨pesen¨ uno de los cerdos, le hagan llegar por lo menos cinco libras de carne, como símbolo de agradecimiento.
Es tedioso encargarse de buscar la enjuagadura en todos los rincones del pueblo. Porque es una mezcla de desperdicios sólidos, con agua aceitosa y pegajosa. Tanto así que los cántaros que se utilizan para tal fin, tienen los bordes y todas las grietas llenas de ese ¨colesterol¨ negro que se adhiere como aceite quemado. Muchas veces son las mismas latas donde el pulpero vende al detalle el aceite de cocinar.
Da gusto ver los dueños de los cerdos o los muchachos del mandado, frente a la casa donde le dieron el maná porcino, mezclándolos, para equilibrar la carga. Es un sonido onomatopéyico característico que se identifica fácilmente, con los pedazos de carne, cayendo hasta el fondo; salpicando su entorno y el tilín de los bordes mugrientos de las vasijas.
Antes se buscaba la enjuagadura en unas aguaderas, sobre un burro, pero ahora las cosas van cambiando. Como apreciamos en la foto de acuarelatv.net, la buscan en motocicletas, con un leño atravesado sobre el asiento y los cubos colocados como sonajero equidistante.
Bien pensado, por el que inventó criar cerdos con los desperdicios de la comida. Porque en todas las casas se produce, más de una vez al día y en gran abundancia.
A la hora de echar la enjuagadura, recuerde que no debe contener jabón, ni nada que pueda producir malestar en las alcancías de los pobres.
A mucha gente no le gusta guardar enjuagadura en sus casas, a veces olvidan buscarla y esa combinación atómica, produce unos gases, que denotan que el hombre de la enjuagadura se le olvidó hoy venir a buscarla.
Posted on 9:53:00 p. m. by Miguel Ángel Alonzo and filed under | 1 Comments »

1 comentarios:

Milciades Pichardo dijo... @ sábado, 14 febrero, 2015

Hay que ser un escribidor fino, para convertir en poesia, semejante historia. Karpo es una estrella, aun sin descubrir