Queremos Profesores Con Alta Estima

Antes de la primera mitad de la década del 90, los profesionales de la clase magisterial laboraban sin esperanzas de tener un día mejor. El sueldo no le permitía vivir dignamente, ni realizar actividades lúdicas. 


Nadie quería ser profesor y mucho menos que algún hijo le manifestara que quería serlo. Aunque era relativamente fácil entrar, pues con una buena coyuntura política o por ¨amiguismo¨ se lograba el ingreso.

Estudiar magisterio era como caminar en un vendaval; pocas posibilidades de hacer un crédito bancario de un volumen adecuado para obtener un carro o un apartamento. Y ni pensar en tener lo necesario para visitar el Consulado Norteamericano y solicitar el visado.

Para llegar a sus centros de labores, se valían de motoconcho, ¨bolas¨ de personas conocidas o simplemente a pie; depende la distancia y el lugar, que no fuera muy ¨extrajudicial ¨, como decía mi abuela, queriendo decir que no fuera un lugar muy incómodo de llegar.

Cuando el gobierno del doctor Leonel Antonio Fernández (1996-2000), estaba en su apogeo; algunos profesores compraron carros Toyota Corolla. Había que ver el parque de los Multis, estaban los ¨Corolitas 96¨ como hojas de guayabo. 

Las aulas de las universidades se llenaron de estudiantes del magisterio y no solamente para cursar la carrera, sino también, tecnificándose en el área, tomando cursos, talleres, maestrías, magister y completando un currículo que eleve sus conocimientos y el valor en el mercado, desde el punto de vista de sus conocimientos. Y más aún, en la actualidad, la mayoría de profesionales de todas las áreas del saber, están realizando el curso de Habilitación Docente, con el fin de hacer el ¨crossover¨ de ingeniería, medicina, derecho o cualquier otra carrera, hacia el magisterio y disfrutar de sus emolumentos y de la seguridad de un retiro seguro. 

Pero lamentablemente, todavía hay algunos, solo algunos, que no se han dado cuenta que han dado un salto económico y por ende social. No se han dado cuenta que su poder adquisitivo aumentó en un porciento muy elevado y continúan utilizando un uniforme pardo, para que no se le ensucie y no para verse bien. Continúan ¨pidiendo bolas¨, aunque tengan un carro en la marquesita de su casa. 

El trabajo de un profesor es el más importante de la sociedad, porque ellos forman los demás profesores, forman todas las demás carreras y cuasi forman a quienes intentan alcanzar una vida mejor.

Por eso queremos ver maestros con su estima en los niveles más elevados. Que actúen como tal. Lo tienen casi todo y algunos no se han dado cuenta todavía que están en la cresta de la universalidad.
Posted on 10:15:00 p. m. by Miguel Ángel Alonzo and filed under , , | 0 Comments »

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